valle del jerte

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SITUACIÓN GEOGRÁFICA

La comarca del Valle del Jerte ha suscitado, desde siglos atrás el interés por la hermosura de su paisaje, la bondad de su clima, la fertilidad de su campiña, la calidad de sus frutos o por las transparencias de los cursos de agua. Una tradición que no hace sino reafirmar las posibilidades ingentes que guarda la comarca para quienes deseen descubrirla.

Acercarse al Valle no resulta en absoluto complicado. Este rincón extremeño se ubica en la franja nororiental de la provincia de Cáceres, sirviendo ya de límite con Ávila.

Constituye un estratégico paso natural, muy utilizado por personas y rebaños desde épocas remotas, que pone en comunicación la penillanura extremeña con la meseta castellana. Lo que antes fuera Camino Real entre Extremadura y Castilla se ha transformado hoy en carretera N-110, que une Plasencia y Soria. Esta vía atraviesa de norte a sur la honda falla tectónica del Jerte.

Distante en coche a poco más de dos horas de Madrid, la entrada puede efectuarse, desde Ávila, por le Puerto de Tornavacas (1275 m.) que se abalcona repentinamente sobre un Valle prodigioso, capaz de hacerte enmudecer de admiración ante la fascinante panorámica que se abre bajo tus pies. También se puede acceder a la comarca jerteña a través de la Autovía de Extremadura, que en poco tiempo te coloca, desde Navalmoral de la Mata, en la monumental Plasencia, antesala del Valle. Desde allí la carretera asciende remontando el curso del río, cuya corriente hilvana los pueblos ribereños. A uno y otro lado se vislumbran las aldeas que anidan en el regazo de las montañas.

Desde la hondonada del Valle se intensifican los perfiles agudos de las altivas cumbres, que tanto contribuyen a la configuración física de la comarca serrana del Jerte. A ambos laterales se alzan, los recios contrafuertes graníticos: el macizo occidental de Gredos se prolonga en las sierras Tornavaqueñas, Tormantos y San Bernabé: en la contraria parte, se empinan los montes de Traslasierra y la vertiente oriental de la Sierra de Béjar, donde se sitúan las mayores elevaciones de Extremadura, encabezadas por el Calvitero ( 2400 m.).

Las nieves acumuladas sobre las cúspides jerteñas garantizan la continuidad de los innumerables cauces de aguas bravías, que erosionan las laderas, formando profundos surcos garganteños. Todos ellos desaguan en el Jerte, río que, desde su nacimiento en la cabecera vallense, va recogiendo las corrientes de gargantas importantes como San Martín, Becedas, Papúos, Los Infiernos, Puria, Bonal etc.. La red fluvial jerteña se muestra sumamente encajonada, lo que le otorga una belleza incomparable, apreciable tanto en las refrescante chorreras como en los remansos umbrosos donde la trucha pintona se guarece.

Si en anteriores momentos históricos no excesivamente lejanos, la producción agro-pastoril marcó el desenvolvimiento económico de la zona, en el presente el monocultivo del cerezo confiere uniformidad a la economía agraria de la comarca. Miles de cerezos se apoderan de los bancales jerteños, que con el inicio de la Primavera, constituyen uno de los paisajes más hermosos que contemplar se puedan.

A parte de la importante incitación cultural que suponen los rituales festivos y litúrgicos, como las tradiciones y costumbres ancestrales, también hay que sumar los innumerables valores paisajístico-ecológicos de que hace gala la comarca, capaz de colmar las aspiraciones de los más exigentes visitantes que se aproximen, sin prejuicios, a conocerla.

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